Así han celebrado Sant Jordi las floristerías de Barcelona

Sin lugar a dudas, una de las fechas más particulares y para el caso especial de algunas personas, de las más esperadas para una floristeria barcelona, corresponde con Sant Jordi, un momento del año en el que se festeja el día del libro de un modo bastante llamativo si se lo compara con lo que ocurre en otras zonas del mundo. Ahora bien, al respecto hay que mencionar que son las floristerías uno de los negocios que más se activan durante este lapso de tiempo, considerando que son las flores uno de los elementos fundamentales a través de los cuales se ejecuta o vivencia esta festividad.

Sant Jordi y las rosas en Barcelona

Toda persona que haya vivido en Barcelona recordará haber celebrado Sant Jordi. Lo más probable es que durante la niñez con una pequeña cantidad de dinero se diese el inicio de una aventura intelectual al acceder a un primer libro elegido. Por supuesto, en relación con la propia festividad, se encuentra vinculado con las flores, el interés de hacerles saber a personas cercanas que son importantes, motivo por el cual se usa esta hermosa obra de la naturaleza, como una muestra de ello.

Es clave anotar al respecto que este año Sant Jordi ha sido celebrado durante un domingo, lo que significa dos cosas importantes: el festivo se ha revuelto con el calendario mismo y la presencia de un día más para disfrutar de los actos de la Diada. Ahora bien, para hablar estrictamente de lo acaecido con las floristerías, está totalmente claro que es un momento muy importante para el negocio, ya que las personas tienden a buscar rosas para cumplir con lo que esta festividad demanda.

¿Por qué regalar flores?

Al respecto, es bastante común encontrar jefes o personas en cualquier tipo de condición tratando de comprar una cantidad considerable de rosas para buscar hacer sentir bien a sus empleados o personas cercanas. Es la excusa perfecta para entregar un regalo con el que se puede ahorrar un poco. A la vez, es una excusa válida cuando en lo que se piensa es en la apertura de los comercios, pues son varios los tipos de negocios que se ven beneficiados por una tradición de este tipo. Tan sólo era necesario observar y escuchar a los habitantes de Barcelona consultándose unos a otros si ya habían comprado las rosas necesarias para el día.

De esta manera, las floristerías pudieron acceder a un mercado en el que las posibilidades de venta incrementaron considerablemente y que como ya es costumbre, traen consigo decenas de vendedores que ofrecen rosas de todos los tipos que se pueda llegar a imaginar. Un espectáculo único en el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *